“Identifica lo esencial. Elimina el resto”

Leo Batauta

Ser minimalista no es, como mucha gente piensa, vivir con tres cosas, vestir todos los días igual y andar por la vida descalzo. Un minimalista no es eso, ni vive en un cueva, ni deja de tener coche y sí, sigue gustándole comprar un jersey nuevo.

Es fácil pensar en este estilo de vida de forma simplista, pero no es fácil unirse a este estilo de vida y ser consecuente con él. Abandonarlo todo, donar todas tus pertenencias y renunciar a todas las comodidades del mundo es un cambio radical, pero me atrevería a decir que es más fácil que ser minimalista. Muchas personas son capaces de hacerse un lavado cerebral, adherirse a cualquier idea radical y mantenerla durante un tiempo suficiente largo para lograr que la gente te mire con la duda de no saber del todo si está ante una persona increíblemente capaz o loca.

Lo difícil es lo que dice Leo Batauta: identificar lo esencial y eliminar el resto.

Para saber qué es realmente esencial para ti puedes probar con el azar o conocerte mucho. Lo segundo es lo idóneo, pero también es más complicado. Y, aún en el caso de conocerte bien, tendrás que sumar luego la valentía de rechazar todo lo superfluo.

Si conoces a personas minimalistas es posible que ni siquiera te des cuenta de ello. Puede que nada en su imagen, en su conducta o actividades diarias te haga pensar que viven de forma distinta a ti. Sin embargo, podrás descubrir en ellas varios rasgos:

Ser minimalista es ser equilibrista.

Lo primero que el minimalista tiene que aprender es a poner en orden y controlar sus emociones. Despojarse de lo innecesario, renunciar a caprichos sin razón, eliminar de tu vida personas y relaciones tóxicas y no sucumbir a todas las tendencias requiere mucha fortaleza de carácter y emocional.

Los minimalistas saben diferenciar entre deseos y necesidades, y dejan que esta distinción sea su brújula para la toma de muchas decisiones, por ejemplo evitando las compras compulsivas. Para la mayoría de las personas, esto requiere mucho entrenamiento. Todo el día nos bombardean anuncios que juegan con nuestras emociones, imágenes de influencers con vidas maquilladas de magia y mensajes que condicionan nuestra forma de ver el mundo y nuestro lugar en él. Si logras escapar de los hilos que pretenden manejarte como un títere, tienes un gran poder. Los minimalistas están en ese ejercicio.

Un estilo de vida que te resta ansiedad y estrés.

Acumular menos y vivir en espacios ordenados, deshacerse de relaciones que restan energía y no ser presa del consumismo (entre otros ejemplos) alivia mucha presión. Las personas que cultivan el minimalismo sufren menos ansiedad y estrés. Si de algo estoy convencida es de que, orden interno y externo se relacionan íntimamente. Si notas tu mente desordenada y eres incapaz de concentrarte, ordena tu espacio físico. Al revés ocurre igual. Si tu entorno se desordena pronto notarás que tu mente empieza a fallar. De nuevo, ordena tu entorno. Ordenar una mente desordenada no siempre es fácil ni rápido, pero poner orden externo es fácil y ayuda a recuperar el control. Los minimalistas sabrán esto de forma consciente o no, pero disfrutan el beneficio.

Ser minimalista te complica menos la vida.

Tener menos implica necesariamente decidir más rápido. Si te mueves entre menos opciones, todo es más inmediato. Limpiar lleva menos tiempo si tu casa no está atestada de cosas. Hacer la maleta para el fin de semana es más rápido si tienes un estilo bien definido, con el que estás cómoda y no tienes 300 prendas entre las que elegir. Cuántas veces te habrá ocurrido que vuelves el domingo repitiéndote “¡para qué me llevo tanta ropa si después siempre me pongo lo mismo¡”.

Relacionar el minimalismo con las cosas materiales es la asociación más rápida, pero el minimalismo es extensivo a todos los ámbitos de la vida. Conocerte mejor y saber qué es importante para ti, apartando de tu vida lo irrelevante es también minimalismo. Saber lo que quieres ayuda a decir que no a proyectos, actividades, personas que no están en la línea de tus valores o inquietudes personales es minimalismo. Te complicas y sufres menos si cada toma de decisión es más ágil.

Gozarás de más tiempo libre

Vivir de forma más sencilla y minimalista conlleva tener más tiempo para realizar hobbies y dedicar tiempo a las cosas que nos interesan. Piensa en todo el tiempo que ahorras teniendo que mantener tus posesiones y despistada con todo lo que podrías hacer, comprar, etc.
¿Qué actividades te interesan realmente y en cuáles te ves metida por aburrimiento, inercia, tendencias, etc.? Las personas minimalistas eliminan las actividades que les aleja de sus intereses y se esfuerzan en mantenerse enfocadas en las que son realmente importantes para ellas. Es probable que sean más productivos y que, a la vez, aprovechen mejor su tiempo en cosas que realmente aman hacer.

En resumen

Minimalismo no significa tirar o vender todas tus cosas y renunciar al uso de tecnología, a vivir cómodo o a tener WhatsApp. Seguirás teniendo un coche, móvil, televisión, mantita en el sofá, sartenes y ollas, juguetes para tu perro y cientos de cosas. Simplemente no tendrás excesos, no guardarás cosas “por si acaso”, no acumularás en casa ropa que llevas años sin mirar ni libros que solo cogen polvo y nunca más tocarás.

Ser minimalista no es lograr vivir en carencia sin pena, es quedarte con lo que te es realmente útil y con lo que te hace sentir bien.