¿Cuándo ha sido la última vez que has pasado un rato contigo misma, sin más, sin ruidos, sin radio, sin televisión, sin más gente alrededor y sin planes para las siguientes horas?
Mencioné la radio y la televisión porque son formas de mantenernos lejos de nuestros pensamientos y emociones, y además alejan el principio base del JOMO… (mmmm… ¿qué será esto?)
En este mundo que es un verdadero bombardeo de estímulos e información, donde la rapidez y la constante conexión digital dominan nuestras vidas, es fácil olvidar la belleza y sencillez que encierra el estar presentes y disfrutar del momento, así, sin más. No nos damos cuenta de que estamos en una búsqueda perpetua de más: más logros, más experiencias, más conexiones digitales.
¿Y si te dijera que hay una forma diferente de vivir, una que celebra lo opuesto al temido FOMO (Fear of Missing Out)?
Bienvenida al mundo del JOMO («Joy Of Missing Out»), la alegría de estar… perdida.
Qué es el FOMO y sus riesgos para nuestra salud mental.
Antes de nada, conozcamos al enemigo.
FOMO, del inglés «Fear of Missing Out», se traduce como «miedo a perderse algo». Este término describe la sensación de ansiedad o preocupación que experimentan muchas personas cuando sienten que se están perdiendo una experiencia interesante o divertida, que otros están viviendo.
En la era digital y socialmente conectada en la que vivimos, el FOMO se intensifica debido a las redes sociales y la constante exposición a las actividades y logros de otras personas. El bombardeo constante de publicaciones sobre eventos sociales, viajes, suertes varias, felicidades supremas (verdaderas o falsas), éxitos profesionales u otras actividades aparentemente emocionantes, puede hacer que las personas se sientan presionadas por participar o estar constantemente al tanto de lo que hacen los demás.
Y ya no es solo estar informado de lo que hacen los demás, es que el dichoso FOMO se arraiga en el problema número 1 de las hiperconexión a RRSS: la comparativa constante. Este miedo a perderse cosas se extiende a la sensación de que los demás tienen una vida más activa, social, emocionante y estupenda que yo. Se han observado patrones de comportamiento que incluyen la sobreprogramación de actividades sociales o el consumo impulsivo, bien por igualarse o por llenar el vacío percibido de estar «fuera» de algo importante.
A largo plazo, estos comportamientos y percepciones puede afectar negativamente la salud mental y emocional al aumentar el estrés, la sensación de insatisfacción y la dificultad para disfrutar plenamente del presente.
Pasando de FOMO y apostando por JOMO
Conozcamos ahora al amigo. En SlowSophie apostamos por y promovemos a JOMO.
El término JOMO, o Joy of Missing Out, se refiere a la satisfacción y paz que sentimos al optar por desconectarnos ocasionalmente del ajetreo del mundo exterior. En lugar de estar constantemente atentos a lo que están haciendo los demás o a lo que podríamos estar perdiéndonos, abrazamos la oportunidad de disfrutar de nuestra propia compañía y de las pequeñas cosas que nos hacen felices.
Este movimiento comparte totalmente los principios de la Filosofía Slow y por ende, de SlowSophie.
Los beneficios científicos del JOMO
A estas alturas, no deberíamos dudar de que dedicar un tiempo a desconectar del mundo y disfrutar de cierta soledad tiene beneficios significativos para nuestra salud mental y emocional. La psicóloga Sherrie Bourg Carter explica: «El JOMO promueve el autocuidado al permitirnos reconectar con nosotros mismos y recargar energías emocionales y mentales» (Carter, 2016). Cuando nos permitimos momentos de desconexión, reducimos el estrés y mejoramos nuestra capacidad para concentrarnos en lo que realmente importa.
Además, investigaciones en psicología positiva han destacado cómo cultivar una actitud de gratitud y satisfacción con lo que tenemos, en lugar de enfocarnos en lo que nos falta (muy típico del FOMO), puede mejorar nuestra calidad de vida (Emmons & McCullough, 2003).
El JOMO nos invita a apreciar lo que está frente a nosotros, fomentando una mayor satisfacción personal y emocional.
Consejos prácticos para abrazar el JOMO
- Desconéctate conscientemente: Dedica tiempo cada día para apagar dispositivos electrónicos y disfrutar de actividades que no requieran conexión a internet. Esto puede incluir leer un libro, practicar yoga, o simplemente dar un paseo por la naturaleza.
- Crea espacios de tranquilidad: Diseña áreas en tu hogar o en tu rutina diaria donde puedas disfrutar de momentos de calma y reflexión. Un rincón con cojines cómodos y una vela aromática puede ser el lugar perfecto para desconectar y recargar energías.
- Practica la gratitud: Mantén un diario de gratitud donde anotes cosas por las que te sientes agradecido cada día. Esto te ayudará a centrarte en lo positivo y a cultivar una actitud de aprecio por las pequeñas cosas de la vida.
Al abrazar el JOMO, no solo estamos priorizando nuestro bienestar emocional, sino también contribuyendo a un mundo más equilibrado y consciente. Es un recordatorio de que la verdadera felicidad no siempre se encuentra en estar ocupados, sino en encontrar la paz y la plenitud en el momento presente.
*Imagen de Karolina Kaboompics, en Pexels.
Referencias:
- Carter, S. B. (2016). Embracing the Joy of Missing Out: Living Lighter in a Wired World. Ballantine Books.
- Emmons, R. A., & McCullough, M. E. (2003). Counting blessings versus burdens: An experimental investigation of gratitude and subjective well-being in daily life. Journal of Personality and Social Psychology, 84(2), 377-389. https://doi.org/10.1037/0022-3514.84.2.377