«¿Quién soy yo?» Pregúntate por tus valores personales

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Llevo días retrasando escribir sobre este tema porque, ni es fácil conocer nuestros valores personales, ni es fácil escribir sobre este tema. Dame unos minutos de lectura y creo que sacaremos algo “valioso”.

Mira, cada momento del día, te des cuenta o no, estás tomando decisiones. Decides cómo usar tu tiempo, a qué poner atención y qué cosas terminarás de hacer hoy y cuáles dejarás para mañana.

Ahora mismo, has decidido leer este artículo. Si la siguiente frase no te encanta igual decides cerrar tu ordenador o pasar a otra cosa. O te van a llamar por teléfono y cambiarás tu atención a lo que te cuenta tu prima. En cada pequeña decisión, de forma rápida estás valorando qué priorizar ante dos elecciones. Y tu comportamiento deriva de esa valoración.

Aquí está el primer punto importante: nuestros valores influyen en la forma en que nos comportamos.  

Somos los que valoramos

Tus valores personales son como huellas dactilares. Ninguna es igual a otras, pero las dejas en todo aquello que haces. ELVIS PRESTLEY

Sin embargo, no nos observamos para conocer nuestros valores. Por lo general, tratamos de definirlos influidos desde fuera.

Pregunta a cualquier persona que tengas cerca por sus valores. O no sabrán qué decir o rápidamente improvisarán algo que crean socialmente aceptable: honestidad, justicia, responsabilidad, amistad, etc. También hay quien improvisa por modas y por lo que leen que es relevante en el día de hoy: liderazgo, popularidad, eficacia, etc.

Sin embargo, si observamos a estas personas en un día normal y anotamos sus comportamientos, puede que encontremos una realidad muy diferente.

Los valores hablan de las cosas que son realmente importantes para nosotros. De forma inconsciente nos movemos en base a esos valores personales, que ya los tenemos, pero no nos hemos dado cuenta aún.

La importancia de tomar consciencia de nuestros valores

Es probable que te preguntes: “si mis valores ya van conmigo, ¿para qué tengo que ponerles una etiqueta?”

La respuesta es sencilla. Si no eres consciente de ellos, vas a dejar que decidan solo en pequeñas cosas.

Si ahora te llama tu hermana y te pide un favor, puede que dejes de leer esto y te vayas a ayudarla. Ahí estás expresando algo y es positivo seguramente. El problema es que ese beneficio positivo podría ser mucho más potente en tu vida si fueras consciente de lo que haces y por qué lo haces.

Déjame ponerte otro ejemplo:

María tiene un trabajo estable y monótono, que repite desde hace 8 años sin necesidad de reciclarse. Todos los días sale de casa a las 8, aparca en la puerta del trabajo, realiza tareas sencillas en las que casi no tiene ni que pensar y vuelve a las 4. Es un trabajo seguro que le permite ir a recoger a los niños al colegio y pasar la tarde con ellos.

¿Qué te parece?

(Que ahora mismo estés pensando bien, mal, un rollo o un chollo ya habla de tus valores personales… ¡ajá! ¡Te pillé! Y no te has dado ni cuenta. Vuelve a esto luego…)

Sigamos…

Si los valores personales de María son la seguridad, la familia y la simplicidad… puede ser un trabajo estupendo para ella.

Pero ¿y si sus valores personales son el aprendizaje continuo, la creatividad y la aventura? A María le gusta retarse, crecer… ¡Tiene que estar aburrida como una osa!

Es posible que María se sienta frustrada, ansiosa y de mal humor con frecuencia, sin saber muy bien por qué. También es posible que jugar con los niños por las tardes le alegre el día y que sus peques vayan con los disfraces más originales al cole.

¿Entiendes a qué me refería antes? María no es consciente de que la falta de desarrollo y la monotonía de su trabajo le causen malestar.

Han pasado 5 años…

…María dejó su trabajo y se dedica a crear talleres de manualidades para niños y adultos. Cada día sigue aprendiendo (nuevas manualidades, cómo gestionar su pequeño negocio y su blog…) y su día a día ahora le ilusiona de principio a fin.

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¿Qué ha sucedido? María ha alineado sus actividades del día con sus valores personales. Ahora vive de forma más consciente y genuina.

Bien, pues esta es la diferencia entre mantener tus valores en un plano inconsciente o llevarlos a la consciencia y usarlos como faro. Y es que…

Conocer tus valores personales facilita tu toma de decisiones.

Hay personas que parecen vivir en una armonía constante. Transmiten paz, seguridad, autocontrol… y no suelen tener caras de acelgas pochas. Es como si se movieran sin tocar el suelo y lo más increíble… ¡parecen felices o al menos estables!

Estos especímenes no abundan, ¿verdad?

Cuando las conoces mejor te das cuenta de que son personas que viven muy alineadas con sus valores personales. Son decididas. Titubean menos ante todo porque se conocen un poco más que la media, saben lo que les importa y desde que se levantan tratan de dar el máximo número de pasos en la dirección de hacer crecer eso que les importa.

Lo demás… ¡es un no!

Cuando tienes muy claro lo que realmente valoras, es más sencillo decidir. Esto es importante y todo aquello no lo es.

Si comunicarte con las personas y trabajar en equipo es muy importante para ti, no perderás el tiempo planteándote aceptar un trabajo en un cubículo separado del mundo pegando sellos de 8 de la mañana a 8 de la tarde.

Planes de ocio, personas con las que te relacionas, cosas que compras, etc. Todo pasará tu filtro. Si para ti es muy importante el cuidado del medio ambiente, entre los dos coches que estás valorando comprar no deberías elegir el más contaminante del mundo.

Vale, entendido todo, pero… ¿cómo sé yo cuáles son mis valores?

¡Ya voy, ya voy!

Venga. Todo lo anterior era muy importante, pero ya sé que estás impaciente. Tanto, que te voy a marcar de nuevo 3 puntos:

  • No te dejes llevar por lo que socialmente crees que suena mejor.
  • Ni por los valores de tu influencer favorito.
  • Ni por lo que el economista de turno dice que deben tener los profesionales del futuro.

Intenta acercarte con mentalidad de principiante. No tienes ni idea de lo que son los valores, ¿ok? Vale, pues aquí tienes un rápido ejercicio para que conozcas algunos de tus valores fundamentales.

3 pasos para conocer tus valores personales

Coge papel y lápiz.

Paso 1

Lee la siguiente lista. Da una primera vuelta sin pararte demasiado, anotando cada palabra que sientas que te atrapa. No te cortes. Anota todo lo que quieras.

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¿Lo tienes? ¡Genial! No te preocupes si son 30. Ahora le damos orden.

Paso 2

Agrupa todos los valores que te parezcan similares en bloques. No hay reglas. Dale el sentido que tengan para ti. Para no enredar demasiado, te recomiendo que intentes no crear muchos bloques distintos. Con 5 debería bastar. Si no ves forma humana de crear solo 5, no pasa nada. Crea los que necesites. O crea un grupo que pueda reunir todos los valores inconexos, los «flecos» que te quedan sueltos.

Paso 3

Repasa cada uno de los grupos que has creado. Piensa en cada palabra que has apuntado. ¿Crees que realmente habla de ti? ¿O es algo que te gustaría tener que no tienes? ¿Quizás es un valor que te parece socialmente deseable pero que en realidad no te representa?

Un breve apunte: Que no te represente un valor o no sea importante para ti no significa que seas mala persona, ni menos capaz, ni nada por el estilo. Puedes verle todo el valor del mundo y que eso sea compatible con pensar: «es genial que haya persona con este valor personal, pero yo no lo necesito en mi vida como el aire que respiro». ¿Se entiende?

Bien, pues llegados a este punto ya solo tienes que intentar quedarte con el valor más relevante de cada grupo. Y ya tienes, al menos, 5 de tus valores personales centrales. Apúntatelos bien visibles y nunca los olvides.

Espero que haya sido útil. Si quieres puedes dejar un comentario abajo. ¡Me encantará saber cómo te sientes con este ejercicio y su resultado!

1 Comentario

  1. Charo RAM
    28/09/2020 / 22:59

    Realizando este ejercicio he llegado a la conclusión de que para mí es de vital importancia contar con valores, ya que he remarcado algo así como 49 valores en mi primer repaso. Al final con todo el dolor de mi corazón he prescindido de 44 valores y he sido capaz de sintetizar y englobar en 5, pensando que éstos llevan implícitos otros tantos… Para mí son muy útiles y necesarios en la persona que creo ser y quiero ser. Muchas gracias, Slow Sophie por acercarnos hoy a tantos VALORES! GUAY!!!

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