Pensamiento negativo

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El problema no siempre es el problema…

Cuando tienes una personalidad ansiosa, el problema es la cantidad de pensamientos negativos que creamos alrededor del problema. Lo aumentamos. Lo exponenciamos.

Las cosas no terminan en sus límites. Bueno, en realidad sí lo hacen. Somos nosotros quienes ampliamos esos márgenes y los desdibujamos y los repintamos de gris oscuro. Y le ponemos ojos y bocas con grandes dientes y cuernos y pelos tiesos y…

Convertimos cada pequeño problema en un gran monstruo.

Déjame ponerte un ejemplo:

¿Tienes alguna fobia a insectos? Yo no puedo con las polillas. Tampoco con los saltamontes, pero con me enfrento con más frecuencia a las polillas, así que tienen el primer lugar en mi escala de pánico animal.

Bien, pues las polillas a mí me parecen pterodáctilos.

Cuando pasan por mi lado es como si me estuviera atacando un avión. Luego, si consigues escapar y mirarla desde una posición de seguridad… el avión era una miniatura de centímetro y medio, pero de entrada parecía un auténtico pterodáctilo.

Lo mismo ocurre con todo lo que nos preocupa a los ansiosos.

De entrada cualquier cosa se hace un mundo.

El pulso se acelera, aumenta tu sudoración, quieres que el mundo pare y bajarte, sientes que te falta aire, etc.

Por supuesto, podemos esperar perspectivas espantosas del futuro. Toooodo lo malo viene a por ti ahora mismo y va a ser un desastre y no vas a poder salir de ésta y… y… y… más pensamientos negativos.

¿Cómo reacciona la gente no ansiosa a tus miedos?

Entonces llega alguien (imagina a alguien conocido, en quien confíes) y te pregunta qué te pasa y no ve al monstruo con dientes y pelos tiesos.

Sorprendida, le describes al monstruo. ¿Cómo puede no verlo ni asustarse? ¿Cómo puede ver algo pequeño y suave dónde tú ves un drama?

Cuando esta persona se vaya volverás a sacarle cuernos y dientes al tema… pero, ¿a que te apetece pedirle prestadas las gafas?

Es importante saber que la ansiedad amplifica los problemas y los miedos. Es algo común que le ocurre a las personas con ansiedad. Repítete esto ante cada monstruo. Gana conciencia de tus reacciones y verás que, poco a poco, a tus monstruos se les empiezan a caer los dientes…

Imagen de Francisco Moreno

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