¿Miedo? Deja salir tus superpoderes… ¡en positivo!

miedo y superpoderes

He descubierto que tengo superpoderes. Sí. En serio. Una noche de miedo absurdo en la que apenas he pegado ojo y un despertar con la cabeza tarumba, me han llevado a esa conclusión. ​Quizás no sean las mejores condiciones para gritar al mundo mi nueva condición de súper...(algo) pero tengo razones de peso y te las voy a explicar. Puede que haberme asomado esta semana por primera vez al increíble universo peliculero de MARVEL también tenga algo que ver, no voy a negarlo, pero los hechos son hechos. 

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Las bases de los superpoderes

​La palabra "superpoderes" está presente en Slow Sophie desde el día en que este blog vió la luz. ​¿Por qué estaba ahí? Porque estoy convencida de que todos los tenemos. No ​volamos, ni nos hacemos invisibles, ni lanzamos telarañas de las muñecas o fuegos cósmicos de los ojos, pero ​hay fortalezas en algún lugar profundo e inexplorado de nosotros. Fortalezas que en la mayoría de las personas no están trabajadas, se mueven por debajo de la conciencia y muchas veces quedan ocultas por nuestras inseguridades. Y ya estamos como siempre, en un bucle que no nos ayuda.

Bien. ​Hoy desperté pensando que me había olvidado de la otra cara de la misma moneda. ¡También hay superpoderes negativos! O quizás debamos plantearnos que esos mismos superpoderes, mal usados, pueden resultar muy negativos.

​Esta noche estuve sola en casa. Bueno, sola sola no. Yo con miedos viejos y nuevos superpoderes. Muchos superhéroes descubren sus poderes tras un hecho traumático, cuando llegan al límite de sus miedos o algo les cabrea infinitamente. No me voy a calificar de superheroína, pero tener superpoderes parece que te da alas para llamarte super-algo. Pues como poco seré supercobarde, pero ¡eh! soy súper. 

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miedo = ¿Mala suerte o súper foco?

Mi casa es grande y está fuera del centro urbano. Me encanta oir pajaritos, rodearme de verde y abrir las ventanas y ver el cielo azul. Pero de noche no hay pajaritos, todo lo verde se mueve creando sombras raras y el azul es negro. Por si ​el telón de fondo no fuera suficientemente inquietante, ​empiezan los ruidos. ​La madera cruje, los cristales vibran, ​parece que algo camina por el tejado... ​vibraciones, silbidos, zumbidos, ladridos, cricricris, pumpumpums... ​Tus sentidos se agudizan hasta el extremo. ¡Hasta tu ​propia respiración te asusta! ​Luego ​descubres que ​ese sonido ​extraño lo hace ​tu nariz sopladora contra la almohada. ¡Patético!

​Durante el día todo es ideal y por la noche creo que mi habitación es el escenario soñado por Hitchcock para la mejor de sus obras. Estoy tan dispuesta a darle una interpretación excelente que repaso todas las posibilidades atroces de asaltos, en los que yo paso de ser cobarde supina a valiente saltadora de ventanas, ​caigo rodando sin romperme las piernas y hasta ​tengo tiempo de salvar al perro.

Y es que... ​cuando estoy sola en casa tengo muy mala suerte. SIEMPRE pasa algo. La alarma de casa solo falla cuando estoy sola. La puerta automática del garaje se abre ella solita cuando yo también estoy solita. 

Anoche mientras elaboraba esos escenarios de película, me dije: "somos energía... ¡a ver si voy a hacer sonar la alarma ​al focalizarme ​tanto en ella!". Y claro, intenté desviar el pensamiento a otra cosa. Por si acaso, oye, que hay muchas cosas en este mundo que una no maneja ni comprende.  

La 1... las 1:30... las 2... ¡y llegó el sueño! ¡Bien!

Las 2:30... y la alarma de casa se dispara. ¡No puede ser verdad!

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Photo by Toni Cuenca from Pexels

​¡y el miedo me dio poder!

NUNCA suena. NUNCA. Pues hace 2 semanas estuve sola en casa y saltó. En dos semanas de intervalo no ha dado problemas, como no lo da en meses, ​y anoche, de nuevo, saltó. Factor común: sola en casa aterrada.

No había nadie. Estoy viva. Si te estoy escribiendo es que sobreviví. Me planteé mil escenarios terribles y la realidad fue ​el fallo de un sensor. El mismo que solo falla cuando huele mi miedo. Menos mal que Hitchcock no puso sus esperanzas en mí.

No sé qué opinas, pero esto se ha repetido en 4 o 5 o 6 ocasiones. Ese sensor está sensible, pero oye no salta cuando la casa está llena de gente. No. Salta cuando lo activo YO SOLITA con el poder de mi mente. No hay otra razón lógica, así que habrá que recurrir a lo ilógico.

Quizás deba entrenar mi superpoder. Lo mismo logro mover cosas con la mente y doblar cucharas. Algo que sin duda la humanidad me agradecería... jaja. Muy útil.


MIEDO Y AUTOSABOTAJE

Bueno, bromas aparte, me he autosaboteado la noche. Esa es la realidad. Quizás uno de mis superpoderes (sigo opinando que todos tenemos de eso) sea la capacidad de hiperfocalizarme en algo. Soy capaz de coger toda mi atención y ponerla en un único estímulo. Esto tiene una parte buena:​ puedes l​ograr desempeñar muy bien ​ciertas actividades en las que te ​centras 100%. Puedes completar una tarea ​con detalle, sentirte tocada en el alma por esa ópera que escuchas, o ​conectar con la naturaleza en una forma que trasciende lo habitual... También puedes olvidarte del resto del mundo y dejar cosas ​sin hacer, desatender tus necesidades o las de los que te rodean... e incluso cometer errores. ​​Cuando la puerta del garaje se abrió "sola", ​​había pulsado el mando al mover de sitio mi bolso. No me di cuenta, eran las 12 de la noche y casi me da un colapso nervioso.

Nuestras capacidades a veces nos elevan. Otras veces nos sabotean. Al final, aquí radica la clave de nuestro autoconocimiento, del crecimiento personal... ​¡y del psicoanálisis! Somos poderosos y podemos hacer de ello un instrumento para mejorar nuestra vida o llevarla al caos. ​​Coaching, mindfulness, meditación... muchos términos para llevarte a un mejor conocimiento de ti y al manejo de tus capacidades.

Ya hablaremos más de esto...

Moraleja: todos tenemos superpoderes ​que nos dan una capacidad de doble efecto. Pueden hacernos más grandes o, por el contrario, empequeñecernos. Poder o debilidad. Superación o autosabotaje. Acierto o error.


CONVERSACIÓN PRIVADA

Riiiing! Riiiing!

¿Mamá? ¿Lo has leído? He querido dejarlo en tono de fortalezas tangibles... cosas humanas que todos podemos alcanzar... pero así en secreto te digo que anoche no hubo errores, eh? Ni uno. Lo he repasado todo. Está claro que activé el sensor con el poder de mi mente... ¡y traspasé 7 muros!

¿Mamá?

Mmmm... ¿me ha colgado?

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