La retoma recurrente

La retoma recurrente y la repetición improductiva

¿Sabes cuál es el mejor secreto para terminar las cosas que te propones? Empezar a hacerlas. Sí, vale, es de cajón. Pero no me negarás que es una de esas grandes verdades ante la que todos nos hacemos los locos.

Oooh me ha costado mucho sentarme a escribir de nuevo. ¿Qué me ha pasado? Pues ni yo lo acabo de tener muy claro. Ha sido una pequeña crisis que aún no sé si ubicar en el terreno de la logística, en el psicológico, en el laboral… Yo que te hablaba de propósitos, de vuelta a la rutina, de orden… ¡me he desordenado toda entera!

En estas últimas 2 semanas he intentado organizar mejor mi vida en todos los ámbitos y por eso hoy no te traigo consejos sino más bien, una prohibición a seguir mis desastres diarios. Y es que…

¡Una no es superwoman!

​Aunque lo intente. Porque sabe Dios que lo intento. De hecho empieza a parecerme que a veces Él me mira con los ojos en blanco y dice: “¿De qué vas? ¿¡No ves el pollo que estás montando!?”. Y es que cuanto más superwoman quieres ser y a más cosas quieres atender, más las desatiendes todas y más te frustras y más te cansas y más más de todo lo peor.

STOP ¡No al multitasking!

¡Aaarg! Otra de esas palabrotas que nos ponen la cabeza a mil por hora y nos clasifican como desastres humanos por no ser capaz de dormir 5 horas, rendir al 300% unas 17 y que aún te sobren 2 para tumbarte a la bartola y sentir que estás descansada y que los demás son todos unos vagos desorganizados.

¿Te identificas con algo de esto? Si es así tenemos que echar el freno, tú y yo. Mientras no podamos alargar a nuestro antojo las horas en el día, desdoblarnos en dos, o implantarnos 2 o 3 pares de brazos biónicos y parecer diosas hindúes, hay que priorizar cosas en la vida.

Intentar ser un superman o una superwoman es agotador. Sigo pensando que lo mejor va a ser incluir una nueva rutina en la vida, y cuando esté dominada… meter otra… y así poco a poco. Te parecerá que avanzas poco pero tengo comprobado que haciéndolo así, con el tiempo descubres que eres capaz de llevar más cosas adelante y lo que es más importante, las llevas con más orden.

Sin embargo, a pesar de tenerlo comprobado, a veces me entran las prisas y se me olvida el truco. Si en lugar de ir poco a poco empezaste este nuevo curso cargándote con 20 compromisos a la vez… eres como yo y, al igual que yo…

​¡NECESITAS UN ANCLA!

​¿Para qué? Para que tus pies toquen el suelo. La semana pasada una de mis personas importantes me hizo pensar sobre las horas semanales que pretendo estar dedicada a algo. Sí. Primero me hizo pensar, así, etéreamente, y como solo con mi poder del pensamiento seguía pareciéndome que no era para tanto, me obligó a contar esas horas con papel y lápiz en mano. Jaja. Síiii, me dio la risa según veía lo que no quería ver. La verdad es que sale algo extraño que me obliga a solapar actividades. Si quiero leer solo puedo hacerlo si aprovecho los viajes en transporte público. La compra la hago mientras vemos la peli del sábado por la tarde. Estudio en la cama antes de dormir. Termino cosas del trabajo en lugar de estudiar… y claro, Slow Sophie… ¿dónde quedaste?

Échate el ancla de vez en cuando. Necesitamos crear una vida coherente con nuestras necesidades, deseos, ambiciones sanas… ¡también con nuestra energía! Porque todos no tenemos la misma energía, y la que tenemos no la activamos para las mismas cosas. ¿Verdad que hay actividades que no te cuesta nada hacer y otras que te dan una pereza que te mueres? Pues si estás aturullada con mil compromisos, al final elegirás avanzar solo en unos cuantos y dejar apartados el resto.

Pasa de lo que no sea útil o necesario para tu vida, y quédate con lo que valga la pena. Una vez que lo tengas, prioriza.

Para evitar que te despistes de lo que es relevante y lo que no lo es…

cómete ese rana recurrente


¡CÓMETE ​una RANA!

​Hace unos meses escribí un post en el blog que escribo para mis alumnos de Máster. Se llamaba: “Cómete esa rana” y te lo enlazo aquí porque no sirve solo para estudiantes. El título se debe a una frase de Mark Twain que dice algo así como que “Si tu trabajo consiste en comerte una rana, es mejor que sea lo primero que hagas en la mañana. Si tu trabajo es comerte dos ranas, empieza por comerte la más grande”.

Espero que no tengas una mente tan gráfica como la mía porque esto resulta repugnante, pero es una llamada de atención a los procrastinadores, que somos casi todos.

Este blog es importante para mí. Condensa una pasión, un rato diario de meditación, un trabajo de autoconocimiento, un acto de comunicación contigo, una liberación, una esperanza… y sin embargo, a veces me planto el sombrero pirata y lo saboteo. Y es que…

​¡lo mejor es enemigo de lo bueno!

Y lo cierto es que no es necesario ser excelente en las cosas, para hacerlas. Al final, si esperas y esperas porque no tienes la solución perfecta a lo que te traes entre manos, no haces nada y eso siempre es peor que hacer algo. ¿Sabes qué? Las personas que se preocupan por no hacer cosas mediocres, normalmente no hacen cosas mediocres. Así que relájate y simplemente trata de ser responsable.

Si trabajas en la medida en que puedes de forma responsable, no tendrás que sentirte mal. No has sacado un 10, vale, pero ¿has estudiado de forma responsable? No has recibido reconocimientos en tu trabajo, vale, pero ¿hiciste bien el trabajo y duernes bien por las noches? Al final, lo que todos necesitamos es tranquilidad para el alma y eso solo podemos dárnoslo nosotros mismos.

Bien, pues esto es lo que yo digo a los demás. A mí me exijo despiadadamente y cuando veo que las cosas no van a ser perfectas, a veces se me quedan a medias, las dejo para más tarde, el “más tarde” a veces se convierte en “nunca”… Así que HAZ LO QUE TE DIGO QUE HAGAS, NO LO QUE YO HAGO.

¡toma la responsabilidad!

​TÚ:      ¡Eso ya lo has dicho!

YO:      Esperaaa, que te quiero hablar de otra forma de responsabilidad.

TÚ:      Ah, perdón, ¿y de qué se trata?

YO:      De tomar la responsabilidad… ¡de tu vida!

¿Qué quiere decir esto? Simple y llanamente, que dejes de echar balones fuera. Anoche en la ducha pensaba yo en este blog y en las semanas en que no he escrito nada, y a mi mente vino una estupenda frase dramática tipo “la vida me arrolla”. Los siguientes minutos fueron una sucesión de ideas tipo: “me he dejado absorber por el trabajo”, “he estado preocupada con esto y aquello y lo de más allá”, “he dudado de mi capacidad para aconsejar a quienes me leen, cuando yo no logro sentar un orden marcial en mi vida”…

¡Qué vida arrollada ni qué ocho cuartos!

La responsable de mi desorden soy yo. Del mundo que creo a mi alrededor, soy yo la responsable. De que la balanza de mi tiempo se descompense hacia el trabajo y elija dejar de lado unas actividades y no otras… ¡sigue siendo mi responsabilidad! Y en tantas cosas de las que pueda lamentarme, he puesto mi granito de arena y he dejado mi marca personal.

retoma recurrente... toma la responsabilidad de tu vida


¿Qué hacer? Analizar lo que pasa y aprender de ello, modificar lo modificable y atacar lo atacable. Claro está, de telón de fondo necesitarás al menos un gramo de intención de mejora y una tonelada de humildad para analizarte de forma objetiva. ¡Ahí está la dificultad!

Bueno, vamos con calma. Tú no te preocupes por nada, que todo va a salir bien. Ya tendremos tiempo de ir dando vueltas a estas cosas en las próximas entradas del blog.

Puedo prometer y prometo que ya mismo te traigo más porque hemos quedado en que soy una superwoman, tengo los pies en una nube, me dan asco las ranas y soy irresponsablemente exigente. Todo un cuadro para prometerte nada. Al menos, tengo un gramo de intención de mejora.

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