Come Reza Ama. Una breve reflexión.

Esta tarde haciendo zapping he encontrado la película Come Reza Ama. No he podido evitar verla un ratito, sin olvidarme de que tengo otras cosas que hacer, como pasear al perro. He parado la película para asomarme a ver si llovía (a mi perro no le gusta pasear con lluvia).

Al volver, me he parado a observar la imagen congelada en el televisor. Liz, la protagonista, busca alojamiento y la vemos asomarse por una puerta hacia el interior de un patio o garaje.

La puerta entreabierta al fondo de la pantalla, el interior de este espacio marrón está vacío y oscuro. Es un pasaje de techo alto y abovedado. Solo el primer tramo está iluminado por la luz natural que entra por la puerta y por un gran semicírculo a modo de ventanal que hay sobre ésta. Por la incidencia de la luz deben ser las 11 de la mañana.

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Haz algo distinto

Liz se ha ido de su país, de su vida, de la cercanía de sus familiares y amigos para viajar durante un año por Italia, India y Bali. Se busca a sí misma. No sabe qué encontrará en el camino. Tampoco sabe si se encontrará a sí misma. El futuro es oscuro como ese pasaje, pero ella ahora está abriendo una puerta hacia algo nuevo.

Justo antes de esta secuencia, ella está en un mirador, contemplando un paisaje muy distinto al de su ¿Nueva York? Allí recuerda un chiste italiano:

Un pobre hombre iba a rezarle a un santo: “Querido Santo, por favor, por favor, por favor, que me toque la lotería”.

Día tras día repetía lo mismo.

Un día, el Santo, exasperado, cobra vida y le dice al hombre: “hijo mío, por favor, por favor, por favor, ¡compra un billete!”

Ella dice entender ahora el chiste. Por primera vez en su vida ha abandonado la inercia que movía su vida sin que ella pudiera ni pararse a pensar cuánto de lo que vive a diario le está haciendo feliz.

Te suena, ¿verdad?

Llega un día en que te preguntas cómo demonios llegaron a tu vida tantas cosas, personas, vivencias que no deseabas tener. Y te paras a buscarte en medio del lío que has armado.

¿Deseaba yo esto? ¿Fui yo la que tomó esta decisión?

Obviamente estás ahí. Tu sello está en todo lo que te rodea. ¿Existen el azar, la suerte, las coincidencias? Puede ser, pero aún así… tienen el espacio que tienen. No más. De la mayoría de los aspectos de nuestra vía cotidiana somos responsables cada uno de nosotros.

Solo nosotros elegimos las puertas que abrimos, dónde dejamos entrar luz y qué mantenemos en la sombra. Y uno de los problemas de que las cosas no vayan como queremos es que siempre abrimos las mismas puertas. Siempre iluminamos las mismas cosas.

Y las cosas solo pueden cambiar si haces algo diferente.

¿Qué hay en tu corazón que estás dejando en la sombra?

Dale una vuelta

(y si no la has visto: Come. Reza. Ama. Apúntatela y mírala en calma)

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