Ansiedad del fin de semana

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¿Cuál es tu momento favorito de la semana? Espera que adivino… Mmmm… ¡la tarde-noche del viernes y el sábado!

¿Y el día que menos te gusta? ¡Espera que adivino otra vez! ¿A que es el domingo?

Pobres domingos, que forman parte del deseado fin de semana, y los vivimos con cierta angustia. Siempre he asociado los domingos con la melancolía.

Durante mucho tiempo pensé que era cosa mía, pero los años me han ido confirmando que la mayoría de las personas tienen picos de ansiedad en la tarde del domingo.

¿Qué es exactamente lo que ocurre para que se dispare la ansiedad del fin de semana?

¿Por qué nos hundimos en la preocupación cuando podíamos estar disfrutando de un largo día de disfrute?

Yo creo que hay dos respuestas. A ver qué te parece a ti esto:

1. Frustración.

Las fronteras del fin de semana las marcan 2 pensamientos:

Viernes por la noche: “Este fin de semana voy a hacer mil cosas”.

Domingo por la tarde: “¿Qué he hecho con todo el tiempo que tenía?”

Es desesperante, frustrante, cabreante… ¿cómo me puedo gestionar tan mal?

Durante años esto viene ocurriendo en mis fines de semana. Eso unido al curioso hecho de que todas las tardes de domingo (y de algunos sábados), me duele el estómago. Sí. Así es. A las 6 de la tarde del domingo me quedo doblada, no puedo ponerme de pie y tengo un desagradable dolor de estómago, de duración variable.

Así vivo yo el síndrome de la ansiedad del fin de semana y, claro, esto no hace más que empeorar la llegada del lunes…

¿Qué tal tu “finde”?

Típica pregunta que tus compañeros de trabajo, amigos o familiares te hacen el lunes. Y tú respondes: “bien, ¿qué tal tú?”.

Aaaaargggg!!!!

Bien, ¡leches! No estás bien. No estuvo bien. Lo fastidiaste. Nada fue como esperabas y, ¿qué tienes ahora? Otra semana por delante y de nuevo un viernes lejano y que tarda en llegar.

Lo peor de todo esto es que cuando este ciclo se repite y fallas un finde tras otro en cumplir con tus planes, la ansiedad aumenta, te sientes mal contigo misma y tu autoconfianza mengua. Llega un momento en que esperas el finde pero tu mente en un segundo plano te está diciendo: “si al final no vas a hacer nada…”. No hace falta decir que este estado de ánimo, no ayuda a dar la vuelta a la tortilla.

Entonces te sientas en el sofá y miras Instagram… 

Las redes sociales y la ansiedad del fin de semana

Las personas ansiosas somos un poco masoquistas. Nos gusta darnos caña y castigarnos. Y es que no puede haber peor plan que sentarte a ver los planes que hacen los demás mientras tú te encoges inmóvil en el sofá.

Ciertamente, las redes sociales no están ayudando nada en situaciones como éstas. A la presión que tú mismo te creas con tus expectativas, añades la frustración de ver cómo otros salen y hacen cosas. Esto provoca dos situaciones:

  1. Si no has hecho nada especial, te sientes mal porque no estás disfrutando como “ellos”.
  2. Si has hecho algo, tu cerebro empieza a hacer comparativas estúpidas: “¿Ha sido un plan suficientemente divertido como el de mi amiga? ¿Cómo me siento? ¿Es atractivo o excitante como para subirlo a Instagram?”.

¡Terrible!

Así que si unes las presiones tuyas por tener un buen finde a las presiones sociales porque estos momentos de la semana tengan que ser perfectos e instagrameables… el dolor de tripa y la frustración ya resultan más justificados.

 

2. Preocupación por el futuro.

Para qué negarlo. Percibimos el trabajo como una fuente de estrés y conflictos. Manejar las relaciones con nuestro jefe, los compañeros, clientes, etc. no siempre es fácil.

Las mismas zonas cerebrales que se activan para avisarnos de que estamos ante un peligro son las que nos hacen ansiosos ante la llegada del lunes.

Nuestro temor está inducido por plantar nuestro pensamiento en el futuro y todo lo negativo que podría ocurrir, en lugar de estar centrados en disfrutar del presente. Es la misma razón por la que nos encanta la tarde del viernes aunque lleguemos a ella con la agenda llena de cosas pendientes. Estamos pensando en lo que viene: ocio y libertad.

 

Y esta ansiedad del fin de semana, ¿es solo para ansiosos?

No, pero es más fácil sufrirlo si ya de por sí eres una persona ansiosa. En esta forma de ansiedad se combinan varios factores:

Tus expectativas.

Siempre apuntando más allá de la realidad. Son las que nos ponen la vida patas arriba.

Las presiones sociales.

Por ejemplo esas de las que ya hemos hablado y que, desde las redes sociales, enturbian nuestro imaginario y crean… ¡expectativas! Sí. Vuelta al punto 1.

Falta de planificación.

Vivir de lunes a viernes significa para la mayoría viajar por un camino de actividad controlada.

Tienes un horario dentro del que organizas tu despertar, tu desayuno, tu actividad laboral, el tiempo de desplazamiento, etc. Esto típico de “mi vida es una mierda porque voy de la cama al trabajo, del trabajo a la cama y así día tras día sin vivir” pues es una tabla de salvación para muchos, aunque no queramos reconocerlo.

La ansiedad disminuye con orden y rutinas. El fin de semana es una hoja en blanco que abre una puerta de posibilidades, muchas percibidas como amenzantes, para la mente de quien sufre ansiedad.

Así las cosas, ¿qué podemos hacer?

 

Aprende a manejar la ansiedad del fin de semana.

Planifica. Da estructura a tu fin de semana para evitar sentirte sobrepasado por la hoja en blanco que es el sábado.

Haz planes en línea con las cosas que tú valoras hacer. Pasa de Instagram y demás escaparates. Te va a hacer feliz lo que a ti te hace feliz, no aquello que los demás dicen que hacen para aparentar ser felices.

Piensa en el libro que vas a leer. Decide con quién irás a tomar el café de la tarde o al cine. Marca en tu horario el momento que vas a dedicar a hacer ejercicio.

Y hazlo.

Selecciona tiempo para descansar, e introduce algunos mini-momentos que hagan una diferencia respecto del patrón que estás siguiendo hasta ahora.

Hacer, hacer, hacer.

Hacer es la clave para que la ansiedad pase de ti y se vaya a molestar a otro. Pero ojo, descansar también es hacer y es importante. Habrá fines de semana en que no pares, habrá otros muy tranquilos. Esto es lo normal.

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